Laura I.
Net Becaria Fulbright-Fundación YPF, 2001 Master
2001
Más allá del enriquecimiento académico
que implica completar un programa de estudios en una
institución educativa extranjera, creo que
la verdadera riqueza de la experiencia como becario
Fulbright se extiende más allá de lo
estrictamente académico, a la posibilidad de
conocer y compartir experiencias, costumbres, conocimientos
y tradiciones con gente de USA y del todo el mundo.
Durante la beca tuve la suerte y el privilegio de
conocer gente de primerísimo nivel mundial
con la cual compartí charlas, ideas y proyectos
laborales, algunos de los cuales se proyectan a Argentina.
Y desde el punto humano y social, la beca dejó
un grupo enorme de amigos, desparramados por todo
el mundo, con los cuales mantengo contacto por mail,
chat o teléfono. He mejorado el uso que yo
hacía de internet como herramienta de búsqueda
de información, y también me he acostumbrado
a leer diarios online. He aprendido a disfrutar de
la cocina y festividades de múltiples regiones,
festivales culturales, me hice bastante adicta a la
fotografía digital, empecé a hacer yoga...
La beca Fulbright-Fundación YPF me posibilitó
realizar una maestría en ciencias geológicas
orientada a petróleo en la University of Texas
at Austin (UT) de la cual derivaron un sínnúmero
de logros profesionales. Sin duda el más significativo
es mi nuevo trabajo como geóloga junior del
área de exploración en Pioneer Natural
Resources S.A., la filial argentina de una empresa
petrolera que tiene sus oficinas centrales en Dallas,
Texas. Este empleo surgió como resultado, de
una entrevista en Austin, dentro del programa de reclutamiento
de estudiantes que realizan las empresas en las mismas
universidades, y por otra parte, del envío
simultáneo de mi currículum a la gente
de PNR en Buenos Aires. Otros proyectos en curso son
la publicación de un trabajo en una revista
científica con los principales resultados de
la investigación de la tesis en coautoría
con el Dr. Earle F. McBride, uno de los más
reconocidos petrólogos de areniscas a nivel
mundial y mi mentor y director de la tesis de maestría.
Mi mirada general después de ser becaria Fulbright
es la de haber vivido una experiencia enriquecedora
en todo sentido. Me siento sinceramente privilegiada
por todo lo bueno que esta beca significó para
mí tanto en el plano laboral como en el personal,
por lo cual no dejo pasar la ocasión de recomendarle
esta experiencia a todo el que me pregunte.
Pablo De la
Fuente, Master 1995
El prestigio de Fulbright en los EEUU, superó
con creces mis mejores expectativas. En lo profesional,
el impacto de la beca fue profundo. Para empezar, facilitó
en forma sustancial el haber sido aceptado en una buena
universidad. A su vez, el haber estudiado en una universidad
de excelencia me permitió conseguir el trabajo
al que aspiraba.
Otras de las grandes ventajas de haber sido becario
Fulbright fueron los contactos que contribuyó
a forjar. Con un grupo de esos contactos, fundamos CIPPEC
(Centro de Implementación de Políticas
Públicas para la Equidad y el Crecimiento), una
fundación dedicada al estudio e implementación
de Políticas Públicas, de la cual hoy
soy miembro de su consejo de administración.
Fulbright me brindó la gran oportunidad de aunar
ideales con amigos, de aprender de gente a quien aún
hoy admiro. Me facilitó el ingreso a un mundo
de excelencia, donde aprendí y pasé dos
de los mejores años de mi vida. No necesariamente
los más fáciles, o divertidos, pero sin
duda, los más desafiantes y exigentes,.
Fulbright fue el punto inicial de una serie de sucesos
que forjaron una carrera profesional que me llena de
satisfacción. Voy más allá de la
ayuda concreta durante el proceso de postulación,
y posterior logística. Me refiero a la confianza
que me generó, mucha de la cual todavía
aprovecho en momentos difíciles. Se que va a
sonar exagerado, pero en mi caso fue uno de los defining
moments que explican mucho de lo que hoy soy.
Pablo Bereciartua,
Master 1996
El programa Fulbright es una posibilidad sobresaliente
en términos de formación y de excelencia
académica, pero además, es un conjunto
de posibilidades que exceden la formación académica.
Entre ellas, la posibilidad de conocer e interactuar
con una cultura distinta a la propia, la posibilidad
de acceder a gente sobresaliente de esos otros países
que usualmente ofrecen una traducción privilegiada
para entender 'en primera persona' modos foráneos
de vida.
La 'inversión cultural' en un medio distinto
al propìo, es motivadora y desafiante, crea incentivos
y muestra valores que trascienden en mucho una disciplina
académica específica y contribuyen a reducir
la distancia entre los pueblos.
Una actividad muy interesante que se originó
durante mi participación en el programa Fulbright
fue el haber asesorado a la Presidencia y el Gabinete
de Ministros, de la República de Panamá
sobre uno de los principales proyectos de infraestructura
en aquel país. Debido a la significancia del
proyecto, me encontré siendo entrevistado por
los principales medios locales de información,
y participando en foros sociales de gran participación
en ese país. El proyecto permitió múltiples
viajes a aquel país y también la presentación
del caso al Tribunal Internacional del Agua realizado
en Costa Rica en el año 2000.
Durante el programa inicié actividades de investigación
que luego me permitieron participar de reuniones científicas
y académicas. Esas actividades han continuado
hasta el presente, en que me desempeño como Profesor
de grado y postgrado en la Facultad de Ingeniería
de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de Economía
en la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales
(UCES).
En un plano general, creo que tengo mayor conciencia
de la diversidad cultural de nuestro mundo, de la importancia
de la diversidad y la tolerancia y de la necesidad de
las sociedades de darse y respetar instituciones que
trasciendan a las personas y permitan establecer reglas
de juego estables para todos. El respeto por esas 'reglas
básicas' de las sociedades abiertas modernas,
y su relación con sus niveles de prosperidad
me resultó evidente durante mi experiencia como
Fulbrighter.
Fulbright es un premio al esfuerzo y a la dedicación.
Pero es más que eso; es también la posibilidad
y el privilegio, de entender otras culturas y de repensar
la propia, y éste último es un ejercicio
ciertamente muy necesario después de las oportunidades
que abre la globalización y sus consecuencias
sociales y económicas.
Rodolfo Bongiovanni,
Becario Fulbright-INTA, 1997
La beca me permitió obtener un Master of Science
y un Ph.D. en una de las universidades más
prestigiosas de EE.UU. Mi tesis doctoral se basó
en ensayos experimentales conducidos en la Argentina,
por lo que no se trató de un mero ejercicio
académico teórico, sino que tuvo como
resultado un avance en las ciencias agropecuarias
en la Argentina, directamente aplicable en el país.
Gracias a la beca Fulbright hoy soy un investigador
calificado: soy Director Responsable de un Proyecto
de Investigación Científica y Tecnológica
Orientado (PICTO 2002) en el marco de un convenio
entre el INTA y la SeCyT. Asimismo, soy investigador
en dos Proyectos Nacionales del INTA: uno sobre Agricultura
de Precisión y otro sobre Eficiencia de Cosecha
y Poscosecha.
Soy profesor de grado en Economía Agraria y
de dos postgrados en la Universidad Católica
de Córdoba.
Salvando las diferencias, la experiencia de haber
vivido 5 años y medio en el exterior se asemeja
un poco a la alegoría del túnel de Platón.
Sin haber salido nunca del país uno se maneja
con imágenes de una realidad lejana, las que
se pueden comprender o no. Pero al salir del país,
el comprender otras realidades se transforma en una
necesidad, porque se está en contacto directo
con el mundo real y la adaptación es necesaria
para vivir. Esta experiencia es lo que a uno le permite
llegar a lo más íntimo de una cultura:
a sus valores humanos, comprendiendo que -como en
toda sociedad- existen extremos malos y extremos buenos.
Lamentablemente, la mayoría de las imágenes
que llegan dentro del túnel son de los extremos
malos. Creo que todos los que hemos pasado por la
experiencia Fulbright sabemos que los extremos buenos
abundan y que es nuestra responsabilidad darlos a
conocer.
La beca Fulbright me ha dado la posibilidad de educarme
académica y humanamente en el exterior, algo
que no hubiera sido posible por mis propios medios.
Me abrió las puertas a un mundo totalmente
desconocido (aunque uno a veces pretenda conocerlo
de antemano, son sólo imágenes).
Me permitió la experiencia internacional de
estar en contacto con estudiantes de todo el mundo
y desarrollar profundas amistades con gente que parece
distinta por fuera, pero que no lo es por dentro.
A nivel familiar, la experiencia de vivir en el exterior
nos ha fortalecido los lazos familiares, especialmente
dentro del matrimonio.
En mi país, me ha dado renombre y prestigio,
respaldado por el máximo título académico
que se puede obtener en mi profesión, otorgado
por una de las principales universidades del mundo
en mi rama de especialidad: la Economía Agraria.
Y sobre todo, me ha dado el potencial de desarrollarme
en áreas que aún tengo que descubrir:
el haber escalado la montaña del doctorado
hace que ahora sienta el desafío de escalar
otras montañas.
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